Por José Ruiz Mercado
De nuevo volvemos los ojos al exterior en los momentos actuales cuando el teatro mexicano crece y, sólo le falta el acta de legitimidad, ese documento sólo llegará cuando la cartelera esté plena de autores de la tierra; cuando las ausencias dejen de ser.
Las formulas mágicas no existen. Luego entonces debemos encontrar las herramientas para adentrarnos en las fallas y buscar como subsanarlas. La sociología de la cultura pudiera ser una de ellas.
Las frases hechas a partir de los sentimientos, el ego expreso en la tierra de nadie desmorona todos los posibles alcances. Si el teatro es un acto vivo, presencial, entonces a que responden tantos montajes de Shakespeare ¿Quién avala la necesidad de tanto Romeo sin Julieta?
La Escuela Deja Secuelas es el título de una obra de Claudia Cecilia Alatorre ¿Será entonces Shakespeare una secuela escolar? Entonces también Claudia sufrió de esas secuelas con su Edipo de Aquí.
¿Cómo funciona esto? Si la escuela es trasmisora de conocimientos, entonces también lo es de ideologías. Ideologüelas que nos relacionan con una visión del mundo mostrenca, por lo tanto de poco alcance, la aristocracia del poder.
Regresamos: Si el teatro es un acto vivo, presencial, entonces a que responde la ausencia de autores nacionales en los escenarios ¿A qué responde el olvido de obras y autores que alguna vez estuvo presente? ¿A qué se debe ese olvido?
Alejandro Licona con Cuentas por Cobrar, La Millonaria. Esta última, a partir de un dialogo cotidiano, deja al desnudo la relación madre-hija en un juego de poder completamente actual. En la primera el desamor está presente. El sarcasmo de una sociedad actual, el retrato amoroso de la clase media.
Antonio Argudín, en su momento multipremiado, Con Cypris nos muestra una sociedad en el desamor, el desencanto, la vanalidad. Es necesaria la llegada de una salvadora destructora de lo superficial de la sociedad para ese cambio a una nueva era. Una obra compleja, con un alto conocimiento de la teatralidad en donde el distanciamiento escénico está presente.
La escena se divide. Responde a grupos. A una respuesta al mundo. Quizá sea la herramienta buscada. Reconocer los hilos, la proveniencia. Por años dos Universidades han sido puntal de los movimientos: La UNAM y la Veracruzana; el teatro institucional como semillero de propuestas. El INBA ha tendido su parte a partir del CITRU; luego, el otro, la contraparte.
A partir de los inicios del Siglo XX tenemos ese teatro de género chico del cual tanto se habla. A partir de la segunda mitad entramos con CLETA, con El Llanero Solitito, el inolvidable Luis Cisneros; y luego, Roberto Vázquez Montoya con su UTOPÍA URBANA, la cual nace en marzo de 1989, en la Casa de la Cultura Rosario Castellanos en la Delegación Tláhuac.
Forma parte de la organización de la Muestra Metropolitana de Teatro Popular, así como del Encuentro Teatral con la Muerte. Eventos de teatro callejero, con un manejo de repertorio del teatro popular mexicano. Noviembre Principia con Llanto, el 31 de octubre de 1990, fue estrenada en San Andrés Mixquix, Delegación Tláhuac, como parte del de el espectáculo Una de Muertos por las que van de Vivos, en donde se incluyen Textos de Roberto Vázquez, además de La Serpiente Codiciosa, de Antonio Argudín. Noviembre Principia con llanto, se publicó en 1999, por la Agrupación ya mencionada, es original de Ricardo Pérez Quitt. De nuevo volvemos los ojos al exterior en los momentos actuales cuando el teatro mexicano crece y, sólo le falta el acta de legitimidad.
Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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