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DEJARON HISTORIA

 Por José Ruiz Mercado

La obra. Estructura. Manejo de lenguaje. Situación. Ambiente. La obra nos lleva de la mano. En el marco conceptual el autor camina, Predice. Así. Dice en un antes, un después. Juego de lenguaje.

Oscar Villegas llevó su idea del teatro hasta en sus artículos. Ninón de la Vida Diaria, el artículo publicado en el número 11 de Tramoya, correspondiente a abril/ junio de 1978, nos recuerda Atlántida.

En este número, en la ficha técnica, nos encontramos con que “Atlántida será estrenada por Ateneum, U V en agosto” ¿Ninón de la Vida Diaria fue apunte para la obra?

Línea a línea la nota, artículo, en donde se conjuga magistralmente el dato autobiográfico con la reseña histórica de la vida nocturna mexicana, el espectáculo teatral, cinematográfico, el cartelismo.

Ninón de la Vida Diaria nos lleva en un gran viaje imaginativo; las descripciones una a una nos permite ese vuelo de la teatralidad cotidiana a partir de los personajes urbanos.

El cine con sus personajes, sus onomatopeyas (al fin de cuentas el atractivo sonoro) con sus nombres cascabeleando: Ninón Sevilla, Rosa Carmina, Meche Barba, Lilia Prado, todas llenaban la pantalla en la imaginación de los asiduos a las salas.

Sí, todas llenaban. Filmes con un dejo de sociólogo, material para el dramaturgo ahora (1978) metido a articulista en una publicación universitaria, en donde el director del Instituto de teatro fue Marco Antonio Montero, y el director de la revista Emilio Carballido.

Oscar Villegas estaba en el Consejo Editorial y, aunque no aparece, Tomás Espinosa siempre está atrás. Con su pluma característica, su visión de editor especialista.

Recordemos la participación en otra revista: Danza y Teatro, o el seguimiento que le hizo al trabajo investigativo de Margarita Mendoza López con los dos primeros tomos de Teatro Mexicano del Siglo XX, editado por el IMSS.

A la muerte de Margarita, su labor de recopilación quedó en archivo. Daniel Salazar y Tomás se dieron a la tarea de continuar. Aparecen dos primeros tomos.

Luego vendrían los otros. El seguimiento de una idea inicial. Labor de varios investigadores como Ricardo Pérez Quitt, Alejandro Ostoa, ardua labor para la historia y dignificación del teatro mexicano.

En la editorial del número ocho (julio septiembre de 1977) nos topamos con un texto, hibrido en apariencia, pero que lleva el sello de Tomás (otro problema, su apellido, en ocasiones aparece con S, otras con Z)

“Si una medida exacta hay para saber la fuerza vital del teatro de una nación, es la relación que los creadores vivos guardan con los creadores de otras épocas. No decimos con los difuntos: la verdadera historia del teatro de un país está hecha de obras vivientes, representables, que encierran valores humanos transmitibles y actuales para el espectador de cada día. Valores que un montaje creativo sacará del papel, subrayándolos, enriqueciéndolos”

Tenemos un manejo del idioma como pocos. Una sintaxis plena. Palabras propias de quien conoce, reconoce, el buen decir. Lenguaje ubicador de la ambientación en ritmo, tersura, musicalidad con la cual nos enamora hasta no fijarnos en como lo dice. Ni para donde va. Simple y llanamente: Va. Nos lleva.

Así es el lenguaje de Tomás. Oriundo del Estado de México. Nos comenta Alejandro Ostoa: “Tomás Espinosa Laguna decía haber nacido en D. F., sin embargo el lugar de nacimiento fue Jocotitlán, Estado de México, el 7 de marzo de 1947. Falleció el 6 de septiembre de 1992, en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México y fue sepultado en Ixtlahuaca, también Estado de México”

Tomás y Oscar. Oscar y Tomás. Los personajes.

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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