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LOS AÑOS MARAVILLOSOS (¿MARAVILLOSOS?)

 Por José Ruiz Mercado

La verdad no recuerdo cuando. Debió de ser por la tarde. Se exhibía La Amante del Teniente Francés. El guión de Harold Pinter. Nominada al Oscar y una anécdota. Cierta o no, la verdad era buena. El director le había pedido a Pinter un guión. Varios años después se lo entregó.

Pinter perteneció a un movimiento con gran repercusión en la sociedad contemporánea, tanto en las referencias a la cultura popular como a la otra, la de la otra élite.

Junto con autores como John Wain (1925-1994), Kingsley Amis (1922- 1995), Alen Sillitoe (1928- 2010) fueron, Entre otros partícipes de ese movimiento cuyas obras reflejan la amargura de las clases bajas respecto al sistema político social de su tiempo, la mediocridad de las clases media y alta.

Inglaterra vivía el proceso de estabilización ante las consecuencias de la Segunda Guerra con promesas de estabilidad económica, una nueva burguesía, la decadencia de otra, pero sobre todo, una juventud diezmada como veterana de guerra.

Los años cincuenta para el mundo fue una revisión de su propio devenir en un proceso de adaptación ante los avances industriales. México con sus ciudades principales crecía hacia la periferia con sus zonas industriales: Guadalajara, Monterrey le nacieron como chipote otros asentamientos urbanos.

Algo similar ocurrió en el Estado de México. Algunas regiones se adhirieron a la zona metropolitana, y, lo que fueron los barrios de la periferia, llegaron a ser parte de la zona centro.

Sergio Magaña, Emilio Carballido, fueron los autores de las zonas marginales, los autores de la periferia, los autores cuyos personajes formaban parte de ese núcleo de una población que dejaba el campo para irse como mano de obra.

Cada cultura tiene su propia historia. Inglaterra tuvo una década anterior a James Joyce, irlandés, católico. James Augustine Aloysius Joyce (1882-1941) se rebela ante esa sociedad prometedora de todo y de nada, pero, con una moral restringida, anodina, sin ganas (¿necesidad?) de cambiar.

Y ahí está Retrato de un Artista Adolescente, del cual, algunos críticos lo han mencionado, al personaje, como el alter ego del autor. Y aún más, Los Dublinéses, con un discurso lingüístico con un significado irlandés. Para culminar con Ulises, la gran obra.

Con el antecedente joyceano los jóvenes de los cincuenta, llamados los Angry Young Men cuestionan esa sociedad inglesa. Todos ellos, provenientes de familias de obreros, lanzan su consigna, el nacimiento de la cultura punk.

No es gratuita la entrada de los Beatles, o los Rolling Stones. Como tampoco fue gratuito el enojo, el reclamo a los padres de su obediencia ciega, de guardar silencio en el anonimato de una clase trabajadora. Fue necesaria la ironía (THE WHO) como fue necesaria la reunión en espacios cerrados (La Caverna).

De aquí el cuestionamiento, la posible pasividad para cuando tenga 64. De ahí la emblemática película dirigida por Richard Léster, con el héroe de la clase obrera, que unos años después enarbolara John Lennon, el filme A Hard Days Night.

Harold Pinter (10 de octubre de 1930-24 de diciembre de 2008) se niega al servicio militar como un acto de conciencia, autor de varias obras teatrales.

Harold Pinter con sus finales inesperados. Con su secuencia ácida de personajes de clase media alta. Obras con pocos personajes, con cambio de suerte en un ya te lo dije. Como en esa obra, mi preferida: Un Ligero Malestar, estrenada el 29 de julio de 1959.

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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