Por José Ruiz Mercado
Libros, libros ¿Cuántos existen en la conciencia del lector? ¿Cuántos se convierten en parte de la experiencia? ¿Cuántos dejan historia? ¿Cuál es la influencia del lector? ¿En qué momento lo leemos?
Tenemos momentos. Instantes en nuestra cotidianeidad claves. Emociones encontradas. Pero también tenemos la reflexión, la relectura. Si nos damos la oportunidad de este estadio de la lectura el crecimiento individual se da y la obra perdura, por consiguiente su autor. Individual, sí, pero parte de un colectivo mayor.
En 1983 se publica, por Editorial Gaceta, un libro cuyo contenido albergó Teatro Antropocósmico, de Nicolás Núñez, además de El Fracaso de las Circunstancias Representacionales, de Richard Schechner. Un tomo de apenas 96 páginas. Bien se dice las bondades de lo pequeño.
Nicolás Núñez viaja a través de las aportaciones históricas de la cultura. Inicia con el reencuentro de las aportaciones históricas, cuestiona la cultura occidental, no la niega, cuestiona la actualidad
La dialéctica histórica. Somos hijos del pasado porque sembramos al futuro. Negar lo anterior es vivir el presentismo. El individuo frente al universo. El ritual nos lleva a la ceremonia. El teatro es un mito.
Al estudiar nuestro cuerpo estudiamos parte del cosmos afirma Nicolás Núñez, porque somos parte de él. No estamos aislados, al contrario, somos una partícula de ese todo.
Esto es lo permisible de la vivencia del teatro ante los eventos tecnológicos de la actualidad, los caminos de lo humano, de ese todo creador del rito para llegar a la tradición, de los orígenes a lo actual.
Ésta es la propuesta de la pos modernidad. Conocer lo anterior para generar otra propuesta. No la visión de lo nuevo para desechar lo antiguo, tal y como lo proponen las corrientes del industrialismo capitalista en un consumismo a ultranza; es Hegel con su visión de lo generacional: Sólo podemos llamarnos generación cuando conocemos a quien nos antecede.
La obra de Nicolás Núñez es poco conocida. Apenas existe un sitio Web con mínima información, muy a pesar de que en su momento Octavio Paz elogió su investigación en su momento.
Nicolás nació el año de 1946. Egresado del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM. Realizó estudios de actuación en el Old Vic en Inglaterra. Funda en México, el año de 1975, el Taller de Investigación Teatral. Realiza estudios de actuación en Nueva York con Lee Strasberg. Trabaja en el Teatro Laboratorio de Polonia, para posteriormente realizar un trabajo conjunto con Jerzy Grotowski, para colaborar en el proyecto Teatro de las Fuentes.
Muchos meritos tiene Núñez para estar en la lista de los grandes de México; aún así, como muchos otros no se encuentra en esa lista. Su obra requiere de una atención mayor en estos tiempos en donde la necesidad de cuidar nuestro cuerpo es importante.
Teatro de las Fuentes, de los orígenes, de reconocerse parte del universo, partícula de una sociedad, eslabón de un todo; jamás un ente aislado.
Libros, libros ¿Cuántos existen en la conciencia del lector? ¿Cuántos se convierten en parte de la experiencia? ¿Cuántos dejan historia? ¿Cuál es la influencia del lector? ¿En qué momento lo leemos?
Tenemos momentos. Instantes en nuestra cotidianeidad claves. Emociones encontradas. Pero también tenemos la reflexión, la relectura. Si nos damos la oportunidad de este estadio de la lectura el crecimiento individual se da y la obra perdura, por consiguiente su autor. Individual, sí, pero parte de un colectivo mayor.
En 1983 se publica, por Editorial Gaceta, un libro cuyo contenido albergó Teatro Antropocósmico, de Nicolás Núñez, además de El Fracaso de las Circunstancias Representacionales, de Richard Schechner. Un tomo de apenas 96 páginas. Bien se dice las bondades de lo pequeño.
Nicolás Núñez viaja a través de las aportaciones históricas de la cultura. Inicia con el reencuentro de las aportaciones históricas, cuestiona la cultura occidental, no la niega, cuestiona la actualidad
La dialéctica histórica. Somos hijos del pasado porque sembramos al futuro. Negar lo anterior es vivir el presentismo. El individuo frente al universo. El ritual nos lleva a la ceremonia. El teatro es un mito.
Al estudiar nuestro cuerpo estudiamos parte del cosmos afirma Nicolás Núñez, porque somos parte de él. No estamos aislados, al contrario, somos una partícula de ese todo.
Esto es lo permisible de la vivencia del teatro ante los eventos tecnológicos de la actualidad, los caminos de lo humano, de ese todo creador del rito para llegar a la tradición, de los orígenes a lo actual.
Ésta es la propuesta de la pos modernidad. Conocer lo anterior para generar otra propuesta. No la visión de lo nuevo para desechar lo antiguo, tal y como lo proponen las corrientes del industrialismo capitalista en un consumismo a ultranza; es Hegel con su visión de lo generacional: Sólo podemos llamarnos generación cuando conocemos a quien nos antecede.
La obra de Nicolás Núñez es poco conocida. Apenas existe un sitio Web con mínima información, muy a pesar de que en su momento Octavio Paz elogió su investigación en su momento.
Nicolás nació el año de 1946. Egresado del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM. Realizó estudios de actuación en el Old Vic en Inglaterra. Funda en México, el año de 1975, el Taller de Investigación Teatral. Realiza estudios de actuación en Nueva York con Lee Strasberg. Trabaja en el Teatro Laboratorio de Polonia, para posteriormente realizar un trabajo conjunto con Jerzy Grotowski, para colaborar en el proyecto Teatro de las Fuentes.
Muchos meritos tiene Núñez para estar en la lista de los grandes de México; aún así, como muchos otros no se encuentra en esa lista. Su obra requiere de una atención mayor en estos tiempos en donde la necesidad de cuidar nuestro cuerpo es importante.
Teatro de las Fuentes, de los orígenes, de reconocerse parte del universo, partícula de una sociedad, eslabón de un todo; jamás un ente aislado.
Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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