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ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN

Por José Ruiz Mercado.

Los tiempos cambian. La percepción del mundo también. Sin embargo ese cambio no es mecánico. Persiste un tamiz étnico, sutil, así como imperceptible; un algo colorístico peculiar.

Los tiempos cambian. La percepción del mundo también; pero no tanto, la dialéctica de los grupos, la información sin digerir. Como alguna vez lo conceptualizarán los grandes pensadores.

El concepto de la vida/muerte, la figura maternal fuerte, decidida, virginal. La dualidad. La temporalidad negada. La línea del tiempo no es continua, es una realidad virtual.

La obra de Manuel Talavera Trejo (1947/2017) incursiono con esta temática, esta estructura, un acto provocador sostenido en toda su obra. Los hechos pasan, se revierten, se reúnen.

Una delgada línea los ubica entre las dos entidades. En ocasiones la vida de los personajes se encuentra en otro personaje. Una cualidad étnica de nuestro pasado mesoamericano en la cual una cantidad considerable de autores mexicanos aluden a esta visión del mundo. En Amnios nos encontramos con esta propuesta

Pero no es en exclusiva de esta obra, lo sostuvo en su obra completa. El año del 2008 el Sindicato del Personal Académico de la UASJ publica Trilogía Familiar donde se publican: La Vuelta, Novenario, Mano Dura. Con prólogo de Rosa María Sáenz Fierro.

De nuevo esa visión, esa estructura. El tiempo de tanto mencionarse se pierde, otra característica de lo mexicano. El análisis étnico, necesario para el estudio del teatro, se vuelve una herramienta imprescindible.

Los estudios sociológicos, filosóficos, estéticos son claves para entender a fondo la obra de un autor, y así, no caer en falsas interpretaciones fundamentas en fallas metodológicas.

Antonio Navarro, músico, teórico, crítico, autor, hace unos años escribió: El arte se apoya en la conciencia dirigida a mantener la invención de un pensamiento diverso, plural; que se origine y provoque la historia como consecuencia de esta conciencia. No ser temporalidad comparada. El principio está dado: superar no al pensamiento, sino a la idea de pensamiento que nuestra cultura occidental quiso encerrar en los cuatro muros del racionalismo.

Manuel Talavera comprendió a fondo esta revisión a la cultura para plasmarlo a fondo en su obra, la cual, a pesar de ubicarla en la zona fronteriza del norte, se universaliza por su humanismo, su revisión a la estructura familiar.

Las luchas de poder, la revisión a la figura del esclavo surgido de dicho núcleo está presente. Así lo vemos con mayor claridad en La Vuelta, en donde la relación (digamos paterna/materna) provoca sentimientos de frustración en los padres al no poder entender a los hijos.

Manuel Talavera nos deja una obra compleja, sencilla en apariencia, de múltiples lecturas para la puesta en escena, dispuesta para un grupo creativo, dispuesto a innovar.

Dejó discípulos con una alta carga de creatividad en todas las esferas de la escena. Actores, directores, dramaturgos. Su disciplina, entrega, humanismo, lo llevaron al reconocimiento de su obra.

Una obra, un autor, tan solo por mencionar uno, nos encontramos con Colonia Progreso, de Luis Heraclio Sierra, antologado en Selección de Melpómene (teatro universitario) editado por el Sindicato del Personal Académico de la UASJ el año del 2001, con prólogo de Rosa María Sáenz Fierro.

La huella de Manuel Talavera Trejo continúa.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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