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ESTUDIAR TEATRO O SÓLO ACTUACIÓN (Parte 6)

Por José Ruiz Mercado

Algo falla en esto de la educación artística. Nos ofrecen datos. Nos dan las herramientas para hacer. Todo parece normal ¿Pero todos somos artistas por el sólo hecho de tener un pincel en la mano, de actuar, bailar, en las fiestas cívicas de la escuela?

Como soy demasiado ocioso vienen las preguntas. Si sé que un té de hierbabuena me sirve para el estomago ¿Soy médico? ¿Tengo una especialidad por el hecho de saber las bondades de este té para un niño? Entonces ¿Soy pediatra?

El derecho a la salud es un derecho universal tanto como lo es el derecho al acceso a la cultura. Para esto se requieren especialistas. Un problema de salud apareció con la automedicación. Y de alguna manera se legisló al respecto ¿Pero qué sucede con el arte?

La enseñanza artística tiene un problema, el cual aún no se resuelve. Problema de método ¿Enseñar para el arte o por el arte? ¿Ocioso? Puede ser, pero, no es lo mismo enseñar a quien desea dedicarse a ese oficio, que sensibilizar para la apreciación del mismo. Con lo primero se abre el camino para un futuro hacedor. Después vendrá, con trabajo, dedicación y un esfuerzo supremo, quien llegue a serlo. Con el segundo, tendremos un público.

Nuestra educación se ha encerrado en el idealismo. En lo meramente técnico; sin ese humanismo cualitativo, sin esa relación con la historia y la sociedad que la genera.

A la fecha tenemos pocos investigadores de la escena en México. Se confunde la historiografía con la historia. De nuevo los problemas de método. De nuevo los problemas de la lectura. La ausencia de público especializado.

Dos han pasado este renglón del método. Alejandro Ostoa, actualmente radicado en Toluca, quien ha participado en los diccionarios de Teatro Mexicano editados ya hace algunos años por el IMSS, del diccionario Temático del Teatro Mexicano, editado por Escenología AC, así como en algunas revistas especializadas.

Socorro Merlín, investigadora en el Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli (CITRU) del INBA. Recientemente publica el nacionalismo en el teatro mexicano (1920/1930) Todo un estudio estilístico de los autores del modernismo.

La historia se hace cuando se escribe. Lo demás se olvida. Aún más en estos tiempos. He aquí la importancia del trabajo investigativo. Aún más, tratándose del arte y sus autores. Un renglón olvidado en el terreno educativo. Sin investigación la educación se estanca.

La labor de Socorro Merlín, con varios libros de su autoría nos dan fe, incluyendo su ética como investigadora, la colocan en un lugar sin precedentes. Da fe con minuocisidad de los archivos, de quién los tiene, así como quién se los aporta.

En María Luisa Ocampo (mujer de teatro) editada el año del 2000 en coedición con el Gobierno del Estado de Guerrero, el CITRU (Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli), CONACULTA, el grupo editorial Lama y la Secretaría de la Mujer, da fe del entorno Histórico de México y la participación de Ocampo en el sector teatral y educativo.

En el 2010 la Universidad Autónoma de Baja California, el INBA y el Instituto de Cultura de Baja California, edita La Estética en la Dramaturgia de Emilio Carballido, mismo que contiene un CD con un catalogo comentado de la obra de Carballido, que en cantidad rebasa las 390 páginas del libro.

El 2013, Teatro y Política de Marcelino Dávalos. Autor tapatío del periodo de la Revolución Mexicana, editado por CONACULTA.

Sin duda una excelente aportación a la historia del México Nuestro.

José Ruiz Mercado

Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.

Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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