Por José Ruiz Mercado
Una vez me contaron el como hacemos lecturas. El mundo lleno de lecturas. Mi realidad no es tu realidad. Ni todos somos personas, hay más gente. No entendí. Me habían dicho, eso de leer, relacionado con las letras, pero, ¿lo otro?
La sorpresa, para mí, fue mayúscula, aún más, con la diferenciación entre gente y persona. La realidad es un todo inalcanzable, sólo alcanzamos a percibir una parte; creer en esa percepción como el todo, es ideológico.
Ahora sí, no entiendo, dije; fue cuando me adentré en el teatro (¿o fue al revés?) Porque enseguida me llegó lo de ficción y realidad. Lo primero es cuando un autor hace la lectura de su cotidianeidad, tal como lo hace el historiador. Luego entonces, cuando se habla de ficción es la lectura de lo cotidiano.
Tamaño problema. Sólo faltaba mencionar lo del analfabeta. Su tipología. Cuando se mencionó lo del analfabetismo técnico hasta lo entendí. Me sentí seguro. Pero luego vino lo del emocional. Me perdí. Tantos conceptos juntos no eran para mí.
En mi etapa de estudiante, debo decir, tampoco lo entendí, eso no importó, memorice todo y hasta fui un alumno ejemplar. Sin saberlo entré al ejército de los analfabetas funcionales. Eso tampoco importaba; ya tenía mi papel en donde se me acreditaba como licenciado en artes escénicas.
Después del susto, desconocía si era gusto, formamos un grupo. Todos licenciados. Vino la entrevista de rigor, y la pregunta ociosa ¿Cómo ve el panorama del teatro? ¿Qué cómo lo veo? Entonces me enteré que jamás había visto una obra, salvo las de la escuela en dónde la gran crítica era ¡Te salió chida! Para los amigos ¡Pinchi obra! Para los otros. Entonces me llegó la pregunta ¿Aprendí?
No fue en la escuela donde supe esto de las lecturas. Fue con un director teatral quién en un análisis de personaje dijo: El personaje tiene una vida. No es mi vecino, ni el de ninguno de ustedes. El personaje existe ¡Sopas! En el aula me dijeron lo contrario.
La idea en abstracto. Algo hacía falta. La búsqueda de la verdad. La verdad escénica ¿Cuál? ¿En dónde? Uno de los actores del grupo mencionó la palabra clave ¡Estilo! La verdad no es una. Es la lectura a la escena. Ahí inicié la búsqueda.
El grupo crecía y yo sin ellos. Las interrogantes también. Los conceptos no se me daban, o sencillamente no los entendía. La confusión en grande. Deseaba saber, pero, el camino no estaba para mí. Entonces busqué en otras áreas.
Me dije. Iniciemos en reconocer el lenguaje para continuar con la revisión. Crítica, análisis, teatro, dramaturgia. No nos perdamos para irnos directos al tema. Teatro es el espacio, la relación directa entre un público y quien actúa.
Todo estudiante de teatro ha escuchado la frase: El teatro es la conjugación de todas las artes. Lo repetimos gozosos de ser el ombligo del mundo. Pero, cuando nos hablan de pintura, o de música, respondemos gloriosos, soy de teatro. Cuántas cosas. Cuántos caminos sin recorrer cuando se está en la escuela ¿Estudié teatro o sólo actuación?
José Ruiz Mercado
Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.
Una vez me contaron el como hacemos lecturas. El mundo lleno de lecturas. Mi realidad no es tu realidad. Ni todos somos personas, hay más gente. No entendí. Me habían dicho, eso de leer, relacionado con las letras, pero, ¿lo otro?
La sorpresa, para mí, fue mayúscula, aún más, con la diferenciación entre gente y persona. La realidad es un todo inalcanzable, sólo alcanzamos a percibir una parte; creer en esa percepción como el todo, es ideológico.
Ahora sí, no entiendo, dije; fue cuando me adentré en el teatro (¿o fue al revés?) Porque enseguida me llegó lo de ficción y realidad. Lo primero es cuando un autor hace la lectura de su cotidianeidad, tal como lo hace el historiador. Luego entonces, cuando se habla de ficción es la lectura de lo cotidiano.
Tamaño problema. Sólo faltaba mencionar lo del analfabeta. Su tipología. Cuando se mencionó lo del analfabetismo técnico hasta lo entendí. Me sentí seguro. Pero luego vino lo del emocional. Me perdí. Tantos conceptos juntos no eran para mí.
En mi etapa de estudiante, debo decir, tampoco lo entendí, eso no importó, memorice todo y hasta fui un alumno ejemplar. Sin saberlo entré al ejército de los analfabetas funcionales. Eso tampoco importaba; ya tenía mi papel en donde se me acreditaba como licenciado en artes escénicas.
Después del susto, desconocía si era gusto, formamos un grupo. Todos licenciados. Vino la entrevista de rigor, y la pregunta ociosa ¿Cómo ve el panorama del teatro? ¿Qué cómo lo veo? Entonces me enteré que jamás había visto una obra, salvo las de la escuela en dónde la gran crítica era ¡Te salió chida! Para los amigos ¡Pinchi obra! Para los otros. Entonces me llegó la pregunta ¿Aprendí?
No fue en la escuela donde supe esto de las lecturas. Fue con un director teatral quién en un análisis de personaje dijo: El personaje tiene una vida. No es mi vecino, ni el de ninguno de ustedes. El personaje existe ¡Sopas! En el aula me dijeron lo contrario.
La idea en abstracto. Algo hacía falta. La búsqueda de la verdad. La verdad escénica ¿Cuál? ¿En dónde? Uno de los actores del grupo mencionó la palabra clave ¡Estilo! La verdad no es una. Es la lectura a la escena. Ahí inicié la búsqueda.
El grupo crecía y yo sin ellos. Las interrogantes también. Los conceptos no se me daban, o sencillamente no los entendía. La confusión en grande. Deseaba saber, pero, el camino no estaba para mí. Entonces busqué en otras áreas.
Me dije. Iniciemos en reconocer el lenguaje para continuar con la revisión. Crítica, análisis, teatro, dramaturgia. No nos perdamos para irnos directos al tema. Teatro es el espacio, la relación directa entre un público y quien actúa.
Todo estudiante de teatro ha escuchado la frase: El teatro es la conjugación de todas las artes. Lo repetimos gozosos de ser el ombligo del mundo. Pero, cuando nos hablan de pintura, o de música, respondemos gloriosos, soy de teatro. Cuántas cosas. Cuántos caminos sin recorrer cuando se está en la escuela ¿Estudié teatro o sólo actuación?
José Ruiz Mercado
Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.
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