Por José Ruiz Mercado
Las épocas marcan. Vivimos el eterno devenir, las redes sociales tienen un ritmo, son factores de interés social, una patología, una temporalidad. No son para negarse, al contrario, en ellas se percibe el palpitar de la polis.
Las épocas marcan. La metodología también. Por algo se dice que en ciencia no existen los absolutos. Los preceptos del cambio como un factor social se trasforman en la conciencia del ser individual.
La historia con su creación de líderes se ha venido trasformando a pasos lentos. La sociedad del conocimiento, el ideal del ciber espacio de los socialistas utópicos de los principios del Internet, ha quedado atrás por un exceso de individualismo ególatra.
Ya en carrera el Siglo XXI entra con sus veinte años cumplidos. Con sus excesos, su repetición de esquemas, su poca revisión. Pero sobre todo, con la necesidad de buscar en donde se dan otros lenguajes. No importa si son nuevos, sencillamente otros.
En El Padrino, esa novela emblemática de Mario Puzo, publicada en 1969, para posteriormente, en 1972, llevarse a la pantalla, retrata de manera fiel la historia actual.
Recordemos un poco los acontecimientos de la obra para ilustrar la propuesta del teatro en Chihuahua: “Don Vito se encuentra con Sollozzo, quien le propone traficar con drogas. Su plan es distribuirlas con la familia Tattaglia y necesita que los Corleone lo protejan a cambio de un 30% de ganancias, pero el Don se niega rotundamente argumentando que perdería sus privilegios con políticos y jueces si accede a ese negocio. Sollozzo, molesto por eso, piensa que Don Corleone representará un problema y trata de asesinarlo sin éxito. El intento de asesinato desata la ira de Sonny, el hijo más violento del Don, y provoca una guerra entre mafias, que comienza cuando Pete Clemenza ejecuta al traidor que vendió al Don a Sollozzo para que tratara de matarlo. Michael Corleone propone asesinar a Sollozzo para que no intente nada más y al capitán de Policía que lo protege y él mismo ejecuta el plan a la perfección. Como la policía lo busca por todos lados, Michael se refugia en Sicilia. Mientras tanto, Sonny asesina a Bruno Tattaglia como venganza por el atentado a su padre, lo que provoca que las demás familias traten de acabar con Sonny. En una trampa que le tiende su propio cuñado Carlo Rizzi, Sonny sale desprevenido de la finca Corleone, furioso al enterarse de que Carlo ha golpeado a su hermana Connie. Carlo avisa a las familias, quienes lo interceptan en la carretera y lo asesinan. Don Corleone convoca una reunión de familias (La Cosa Nostra) de Nueva York donde aclara su postura sobre el negocio de las drogas y le pide a todos que eviten la guerra, ya que las venganzas no revivirían a Bruno o a Sonny y sólo perjudicarían a todos. Además, pide seguridad para que Michael regrese”.
El Padrino es una historia actual. La repetición en la política contemporánea. El Siglo XX trajo a la escena la batalla del petróleo, y ahí tenemos a Mauricio Magdaleno; la expansión urbana, Sergio Magaña, Emilio Carballido; la descomposición social, Willebaldo López, Víctor Hugo Rascón Banda; las luchas sociales, Enrique Ballesté, Felipe Galván, Miguel Ángel Tenorio.
Hacía falta la guerra de los narcos y sus consecuencias: Raúl Valles. Y se cambia la geografía. Ya no podemos continuar observando al centro. Ahora volvemos los ojos al norte. A Chihuahua.
Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

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