Por José Ruiz Mercado
Las librerías de usado tienen un espíritu cambiante. En el fondo tienen la mentalidad del taxista. Me explico. Cuando utilizas la palabra “hasta” es una tarifa mayor a cuando dices “a” Mágico, pero real.
El lenguaje corporal también tiene lo suyo. Nervioso es un precio; entusiasmado otro, indolente condesciende. La oferta del mercado, el regateo, el lenguaje del otro.
Entre el taxista y el vendedor de libros usados tienen una similitud. No es lo mismo el librero de usado. Éste es profesional. Reconoce su oficio. El primero se atiene a las circunstancias. El segundo sabe, goza, se reconoce. Como en todo, adolecemos de profesionales.
Aún, y con todo el preámbulo, una librería de usado tiene una magia aromática, un sabor especial; el cual, los buenos, las buenas, se confunden con un olor especial a café.
Existen ciudades donde las calles son parte de la urbe, esas librerías en donde el ambiente es el entrar a una biblioteca enorme. A un templo en donde el pasado y el presente se conjugan.
Hace ya algunos años entré a uno de estos espacios. La verdad no recuerdo si era Morelia, o la Ciudad de México el espacio ciudad del acontecimiento, hallazgo, peculiar manera de detener el tiempo.
Lo dicho, cada libro en la biblioteca personal tiene una historia, un acercarse a lo cotidiano, un convertirse en el objeto único, apreciable, sí, objeto único como en una aula cuando escuchamos del dilecto profesor: La obra de arte es un objeto único e irrepetible.
Diciembre de 1960, 1000 ejemplares. Primera Edición. Editorial Jus, Plaza de Abasolo 14, Colonia Guerrero, México. La misma colonia cuando adolescente asistía: La Única de Guerrero, la UdG, la cantina privilegiada del, entonces, Distrito Federal, la ciudad de Chava Flores.
Un libro modesto, con pasta de cartón, solapa dibujada. Sobresalta, en la parte superior el nombre del autor, todo mayúsculas, como debe ser. RAFAEL BERNAL, y en el pie Colección Voces Nuevas No. 16.
Tres obras contiene este tomo con más de 360 páginas. Tres obras con un manejo de situaciones y personajes perfecto. Tres obras (Antonia, El Maíz en la Casa, La Paz Contigo) en donde retrata la injusticia social vivida en México por la prepotencia de sus gobernantes.
Cabe destacar la participación de la mujer como eje de una sociedad a medias, la fuerza, fruto de la opresión, que resalta en las venas de sus protagonistas. Antonia, la Rosaura moderna, la mujer enfrentada al mundo, quien no requiere de servicios asistenciales para ser.
La Paz Contigo se ubica en la Revolución Cristera, en ese periodo del México de los veinte. Tres obras en el pleno de los hechos armados ocurridos en el México de la primera mitad del Siglo XX.
Rafael Bernal, novelista, poeta, dramaturgo, aportó a las letras mexicanas todo un mundo de conocimiento. Nació un 28 de junio de 1915, muere el 17 de septiembre de 1972.
Católico, servidor diplomático, militante sinarquista, luego renuncia ante la falta de entrega de los dirigentes. Su obra casi no es conocida, a pesar de su cercanía con Agustín Yáñez. Siempre se mantuvo al margen del escenario cultural. Su obra merece un estudio a fondo. Sobre todo, para entender, desde otro ángulo, los movimientos sociales de la primera mitad del Siglo XX.
Las librerías de usado tienen un espíritu cambiante. En el fondo tienen la mentalidad del taxista. Me explico. Cuando utilizas la palabra “hasta” es una tarifa mayor a cuando dices “a” Mágico, pero real.
El lenguaje corporal también tiene lo suyo. Nervioso es un precio; entusiasmado otro, indolente condesciende. La oferta del mercado, el regateo, el lenguaje del otro.
Entre el taxista y el vendedor de libros usados tienen una similitud. No es lo mismo el librero de usado. Éste es profesional. Reconoce su oficio. El primero se atiene a las circunstancias. El segundo sabe, goza, se reconoce. Como en todo, adolecemos de profesionales.
Aún, y con todo el preámbulo, una librería de usado tiene una magia aromática, un sabor especial; el cual, los buenos, las buenas, se confunden con un olor especial a café.
Existen ciudades donde las calles son parte de la urbe, esas librerías en donde el ambiente es el entrar a una biblioteca enorme. A un templo en donde el pasado y el presente se conjugan.
Hace ya algunos años entré a uno de estos espacios. La verdad no recuerdo si era Morelia, o la Ciudad de México el espacio ciudad del acontecimiento, hallazgo, peculiar manera de detener el tiempo.
Lo dicho, cada libro en la biblioteca personal tiene una historia, un acercarse a lo cotidiano, un convertirse en el objeto único, apreciable, sí, objeto único como en una aula cuando escuchamos del dilecto profesor: La obra de arte es un objeto único e irrepetible.
Diciembre de 1960, 1000 ejemplares. Primera Edición. Editorial Jus, Plaza de Abasolo 14, Colonia Guerrero, México. La misma colonia cuando adolescente asistía: La Única de Guerrero, la UdG, la cantina privilegiada del, entonces, Distrito Federal, la ciudad de Chava Flores.
Un libro modesto, con pasta de cartón, solapa dibujada. Sobresalta, en la parte superior el nombre del autor, todo mayúsculas, como debe ser. RAFAEL BERNAL, y en el pie Colección Voces Nuevas No. 16.
Tres obras contiene este tomo con más de 360 páginas. Tres obras con un manejo de situaciones y personajes perfecto. Tres obras (Antonia, El Maíz en la Casa, La Paz Contigo) en donde retrata la injusticia social vivida en México por la prepotencia de sus gobernantes.
Cabe destacar la participación de la mujer como eje de una sociedad a medias, la fuerza, fruto de la opresión, que resalta en las venas de sus protagonistas. Antonia, la Rosaura moderna, la mujer enfrentada al mundo, quien no requiere de servicios asistenciales para ser.
La Paz Contigo se ubica en la Revolución Cristera, en ese periodo del México de los veinte. Tres obras en el pleno de los hechos armados ocurridos en el México de la primera mitad del Siglo XX.
Rafael Bernal, novelista, poeta, dramaturgo, aportó a las letras mexicanas todo un mundo de conocimiento. Nació un 28 de junio de 1915, muere el 17 de septiembre de 1972.
Católico, servidor diplomático, militante sinarquista, luego renuncia ante la falta de entrega de los dirigentes. Su obra casi no es conocida, a pesar de su cercanía con Agustín Yáñez. Siempre se mantuvo al margen del escenario cultural. Su obra merece un estudio a fondo. Sobre todo, para entender, desde otro ángulo, los movimientos sociales de la primera mitad del Siglo XX.
Dramaturgo, escritor, director, actor y docente.
Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Autor de numerosos libros de poesía, teatro, narrativa y ensayo.

Comentarios
Publicar un comentario